Por: Ana Escamilla

Escribo sobre este tema porque a menudo veo a padres de familia con dudas e inquietudes a cerca de qué deben hacer y cómo tomar el deporte de su hijo.  Este es el mejor de los casos porque también me ha tocado ver a padres de familia en donde la presión y la exigencia hacia los resultados de su hijo se vuelve casi una obsesión.

Sucede que lo que comenzó como un juego o una clase deportiva donde resulta divertido juntarse con amigos, ser parte de un equipo y disfrutar mientras se realiza una actividad física; puede convertirse en una presión en la vida del niño al tratarse de horarios rígidos, dar resultados y además dejar de hacer actividades propias de un niño.

La Lic. Florean, presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA) interviene: “Es aquí donde el diálogo entre el niño, sus familias y los entrenadores se torna fundamental.

“El deporte va enseñando al niño –o joven- a desenvolverse con autonomía, confianza, disciplina. Le enseña a competir, a cooperar y a adaptarse  a reglas especificas. Asimismo, le inculca el respeto por el rival, favorece el desarrollo de la voluntad y de la autosuperación,  aumenta la tolerancia a la frustración y le otorga sus primeras experiencias tanto de fracaso como del triunfo” explica el Mag.  Marcelo Roffé.

En contrapartida, el deporte puede traer fuertes consecuencias emocionales como presión y estrés excesivo, extenuación física, trastornos de alimentación, problemas de ansiedad, de autoestima, de autoconfianza, etc.

Bajo estas características es donde el límite entre la exigencia y el exceso de presión se manifiestan de manera explícita.  Al respecto, Roffé argumenta “La motivación que tiene cada chico al comenzar un deporte es divertirse, superarse en equipo, hacer amigos. Cuando ‘ganar’ comienza a ser el mayor estímulo, el único eje de la conducta y de su entrenamiento, es cuando se debe replantear mediante el diálogo conjunto, para qué se juega y cuales son las recompensas que también se encuentran en juego a la hora de competir”.

A veces no nos damos cuenta que  el problema de los niños somos los adultos. Cuando los adultos vemos el deporte en función de resultados y “querer ser el mejor”, los confundimos.  Debemos recordar en todo momento que el que está jugando es nuestro hijo y enfocarnos en las necesidades propias a su edad.   Por más que queramos “algo mejor para él o ella”  debemos respetar su edad, madurez y sus propios deseos.  Son sus deseos los que importan y no los nuestros.

“Competir puede ser sano a partir de los 11 o 12 años.  Antes, apoyamos la postura de un deporte recreativo; poniendo el eje en la socialización, el aprendizaje  y el disfrute más que en los resultados. Es importante evitar especializarse en un deporte en edades donde las condiciones de maduración no están dadas.  Allí es cuando el chico se expone a riesgos físicos y psicológicos”  asegura Roffé.

 

Consejos para padres de deportistas

No confundir mi pasión y exigencia  en el deporte del niño con presionarlo para que consiga lo que yo papá o mamá quiero.

Regular las expectativas en relación al futuro deportivo del niño, por más que sea bueno técnicamente. Esto además ayuda al padre a regular sus propias expectativas en relación al desempeño de su hijo.

Resaltar siempre la importancia de la práctica deportiva (aprendizaje y experiencia)  por sobre la competencia y/o el ganar.

La práctica deportiva debe sumar y crear hábitos deportivos, si el niño la pasa mal, cuidado!

Por más que sepas técnica o tácticamente del deporte por favor respeta las decisiones del entrenador delante del niño, de lo contrario no favorece el respeto al mismo, ni la satisfacción de la práctica deportiva.

Destacar la importancia de la práctica deportiva más, que pensar en los resultados.  Los niños son competitivos y quieren ganar siempre, como para que los adultos encima los presionen y a veces hasta condicionen a sus hijos otras cosas si no se gana.

Apoyarlos  siempre, cuando las cosas van bien o no.

Si quieres ayudar a tu hijo: pregúntale ¿De qué forma puedo apoyarte en tu deporte?  ¿Cómo te gustaría que te apoyara en esta sitaución?  ¿Qué te gustaría que te dijera?   La información que obtengas de aquí será las más acertada para tu hijo/a.

Si quieres que tu hijo disfrute el deporte, disfrútalo con él.